Donar un órgano es dar vida, es brindarle otro la posibilidad de estar bien, mejorar su calidad de vida y renovar las esperanzas de quienes todavía se encuentran esperando.
En lo que va del año, se realizaron en Argentina un total de 793 transplantes de órganos y tejidos, intervenciones que fueron posibles gracias a la buena voluntad de los donantes potenciales, que en vida se registraron manifestando expresamente su deseo de dar sus órganos en un futuro, o al consentimiento de los familiares de una victima de muerte cerebral, que deciden ser generosos en un momento de fuerte conmoción emocional.
Las estadísticas y los testimonios de los entendidos en el tema revelan que habitualmente hay una tendencia a no donar los órganos. En una tentrevisa que le realizó el diario “Río Negro” a Cristina Orlandi, la Hospitalaria de Incucai de Roca, afirmó que “el 40% de la negativa de la familia generalmente se debe a los prejuicios respecto a la integridad del cadáver”. Incluso detalló que “no plantean preguntas sobre la actividad, ni dudas sobre el sistema de salud, sino que cuando dicen ‘no’, es un no sin fundamento”.
Actualmente en Argentina son 9086 los pacientes con indicación médica de transplante:
- 6071 necesitan órganos: 5093 las personas que necesitan un transplante de riñon, 610 uno hepático, 107 de corazón, 93 de pulmón, 87 uno renopancreático, 27 un cardiopulmonar, 20 un hepatorrenal, 7 uno intestinal, 6 un cardiorrenal, 2 un hepatointestinal, 1 un cardiohepático y 1 un pancreointestinal.
- 3015 de tejidos: 2985 de corneas y 30 de escleras.
El transplante de un órgano es una intervención quirúrgica dónde se reemplaza un órgano vital enfermo, sin posibilidad de recuperación, por otro sano. Pero, ¿qué hacer cuando se necesitan órganos y no hay donantes?
Las listas de espera cada vez se hacen mas largas, lo que cada vez hace más pequeñas las esperanzas de quienes aguardan esa oportunidad de mejorar su calidad de vida.
Dicen que las mujeres tienen más presencia en las listas de donantes potenciales, ya que ocupan el 65% en casi todas las listas del país.
En mi familia se vivió la donación de cerca. Mi abuela paterna fue transplantada de riñón hace varios años, y aunque ya no esta entre nosotros, ese órgano le cambio su vida, mejorándola notablemente. La espera no es fácil, eso ya se sabe o se imagina, pero más difícil es aún cuando se conoce el número de personas que están también esperando.
¿Será que recién vamos a entender el valor de la donación si algún día nosotros, o alguno de nuestros seres queridos, integra esa interminable lista de espera?
+Info
Río Negro: DíA NACIONAL DE LA DONACIóN DE óRGANOS: "La espera es terrible... hay que generar conciencia" (30/05/10)
La Nación: "Donar los órganos de mi hijo fue la mejor manera de soportar un dolor infinito" (30/05/10)
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