6 de agosto de 2010

Por un mayor respeto, atención y cariño a los ancianos

Disfrutar de la vejez. ¿Que bueno sería no? Mantenerse físicamente activo, alimentarse saludablemente, estar integrado socialmente, sentirse útil, tener una jubilación acorde a lo necesario para vivir… cosas que parecen tan simples, pero que muchos de los ancianos no tienen.
En la actualidad, más de la mitad de los ancianos es victima de situación de abandono por parte de sus familias. ¿Qué significa eso? No a todos los abuelos, pero sí a un gran número de ellos no les controlan la medicación, no los contienen, miman ni escuchan, o mucho peor, son víctimas de la violencia física, psicológica y verbal.
De a poco sienten que ya no ocupan el mismo sitio, pierden su protagonismo, su poder físico, intelectual, sexual, económico, laboral. Incluso su vida transcurre en el limitado entorno del barrio o simplemente se reduce al espacio de sus casas.

Está comprobado que los ancianos que mantienen su vida social tienen una mejor calidad de vida. Basta con que cada uno busque entre sus conocidos un ejemplo cercano de algún abuelo que se mantiene ocupado con actividades -como algún deporte, paseos con amigos, curso de manualidades, va a la escuela primaria o incluso la universidad- y lo compare con aquel abuelo que pasa sus días viendo televisión, limpiando su casa, jugando a las cartas…

Es fundamental para su bienestar que encuentren espacios donde compartir con otras personas, ya que evitar el aislamiento y mantenerse en actividad hace mejorar su calidad de vida. Y también es muy importante tratar a los ancianos con respeto, demostrarles cariño, prestarles atención ayuda enormemente a su integración en la sociedad.

En una nota del sitio Perspectiva ciudadana se postulan tres principios fundamentales al relacionarnos con adultos mayores:
  • Respeto: “a su momento psicofísico, a su ritmo propio, a sus valores y concepciones, a sus comportamientos, a sus deseos y querencias, a su propia organización de la vida. Ello no implica estar de acuerdo siempre con ellos cosas y habría que distinguir dónde está la frontera entre lo que estos desencuentros afectan a la vida de los no mayores. El consenso es la fórmula más deseable. De todos modos, los mayores tienen derecho a elegir cómo quieren vivir, porque inmiscuirnos e imponer nuestros criterios equivale a un abuso de poder y a una falta de respeto a su libertad”.

  • Atención: “será siempre desde una escucha abierta, positiva y sin juicios de valor ni prejuicios. Esta atención lleva implícita la dedicación de un cierto tiempo para escuchar cómo está esa persona mayor, cómo vive, qué quiere, qué le gusta, cómo percibe sus recuerdos y experiencias. Esta actitud es muy diferente a la de "oír las batallitas del abuelo". La escucha de la que hablamos es humana y está teñida de aprecio, consideración, cercanía y acompañamiento”.

  • Cariño: “debemos proporcionárselo a los mayores en grandes dosis, porque en esta edad se valora más que nunca el afecto, la sensibilidad que dejamos escapar a menudo por la servidumbre que mostramos ante la seriedad, el trabajo, el sagrado concepto del deber, los prejuicios, la timidez y la vergüenza. Pero no nos referimos a un cariño ensimismado o ñoño, sino más bien a ese cariño que se trasmite a través de ese interés por lo que les ocurre a nuestros mayores, por el respeto, la escucha, ese tiempo de dedicación... y que se traduce en nuestros gestos, nuestra mirada, nuestro tono cálido a la hora de dirigirnos a ellos. Y también, por qué no, el cariño manifestado mediante la caricia: esa mano que se posa, que presiona, que agarra, ese abrazo que funde la distancia y ese beso que hace sentir que no se está solo y que se es querido y valorado”.

Las personas de la tercera edad tienen derecho a vivir con dignidad, tener independencia, contar con seguridad y apoyo jurídico, a la autorrealización y la participación.

Es un camino un poco difícil, pero no imposible de transitar. Si me parece que hay que partir desde abajo, desde esas concepciones falsas que se crean en torno a lo que significa envejecer. Un claro ejemplo de ello son las cremas anti-age. Las arrugas no creo que sean marcas que debemos ocultar, sino son el simbolo que nos dejó el paso del tiempo, por simplemente ser humanos.

“Una vez más, la publicidad nos ofrece la posibilidad de pensar la cultura al hacer inteligible sugerencias de detención, retraso u ocultación de un proceso corporal tan ineluctable como es el envejecimiento” escribió Eugenia Tarzibachi en una nota del suplemento Las 12.

Las personas mayores no son un estorbo. Es importante recordar que nos necesitan a su lado, de nuestra compañía y comprensión para estar bien.

Imágen extraída de: http://bit.ly/bLYuEP

2 comentarios:

  1. La atención a ancianos debe llevarse a cabo mediante especialistas. El cuidado de las personas mayores mediante profesionales aumenta considerablemente su calidad de vida.

    ResponderEliminar
  2. Creo que es importante quererlos, cuidarlos, tenerlos en cuenta, como decis en la nota... Es muy lindo tener un/a abuelo/a para cuidar, para escuchar esas historias que te contaron mil veces, para que te hagan esas comidas tan ricas y con tanto cariño, para contarles tus cosas y te den su vision tan real... o por lo menos ese es mi caso, porque pude estar muy muy cerca de mi abuela, y lo disfrute muchisimo, desde muy chica, y ahora es uno de los recuerdos mas importantes de mi vida.
    Y por eso, es que no entiendo como hay personas que no se acercan a sus abuelos, como tambien, cómo hay abuelos que no construyeron una relacion con sus nietos e hijos bien fuerte como para que sientan que los QUIEREN cuidar.
    Si una persona quiere, puede estar muy cerca de lo que esta persona mayor necesita...

    ResponderEliminar